martes, 21 de agosto de 2007
lunes, 20 de agosto de 2007
¿Y CÓMO EVANGELIZAR?
La trayectoria seguida por Jesús nos da la pista a seguir:
1 - Jesús predicaba la Buena Nueva, lo que hoy decimos el evangelio. Ni enseñaba las numerosas teorías rabínicas de su tiempo ni se molestó en fabricar una alta teología o doctrina religiosa.
2 – Jesús lo hacía especialmente con los apóstoles, sin desanimarse ante su torpeza; nunca le entendieron ni se convirtieron. Querían a Jesús, creían en Él como Mesías y le seguían, esperando que Él, al establecer su reino humano, iba a satisfacer su ambición y su soberbia. Pero Jesús con gran cariño y comprensión seguía sembrando pacientemente en sus corazones la semilla del evangelio, confiando que un día fructificaría.
3 – La muerte de Jesús en la cruz y la resurrección fueron un mazazo que convirtió en escombros aquellas ambiciones soberbias de los discípulos, que sin duda empezaron a ver de otra manera muy distinta la persona y misión de Jesús.
4 – Los diez días en el cenáculo, después de la Ascensión de Jesús al cielo, pasados en oración, es decir, recordando todo lo vivido con Jesús y todo lo oído de sus labios, con más luz para empezar a entenderlo y con más apertura y docilidad para asumirlo y convertirse a ello, ayudándose unos a otros, cada cual con su punto de vista, a profundizar cada día más…fue creando en su espíritu unas disposiciones más auténticas de aceptación con un entusiasmo creciente según iban pasando los días…hasta que el Espíritu Santo vino sobre ellos con todos sus dones y los llenó de sabiduría evangélica, de fortaleza profética y de despego total a todo lo que no fuera Jesús.
5 – Antes Jesús había elegido a Pedro para una misión especial: ser la cabeza del grupo y de todos los seguidores de Jesús. Pero no lo hace sin antes hacerle un escrutinio severo con una sola pregunta, repetida tres veces: “¿Me amas más que éstos?”. No le examina de dotes oratorias ni de conocimientos teológicos ni de habilidades diplomáticas, ni de conocimiento de idiomas... ¡Sólo del amor!
APLICACIONES:
Así ha de ser toda labor evangelizadora, a base de evangelio, de lo esencial del mensaje de Jesús, preparando a los catecúmenos en pureza de intenciones creciente para hacerlos aptos a los dones del Espíritu Santo. Y cada paso ‘oficial’ (sacramentos), antes el escrutinio serio sobre las disposiciones requeridas desde el evangelio. Olvidarse de la cantidad y garantizar todo lo posible la calidad.
MATÍAS CASTAÑO
1 - Jesús predicaba la Buena Nueva, lo que hoy decimos el evangelio. Ni enseñaba las numerosas teorías rabínicas de su tiempo ni se molestó en fabricar una alta teología o doctrina religiosa.
2 – Jesús lo hacía especialmente con los apóstoles, sin desanimarse ante su torpeza; nunca le entendieron ni se convirtieron. Querían a Jesús, creían en Él como Mesías y le seguían, esperando que Él, al establecer su reino humano, iba a satisfacer su ambición y su soberbia. Pero Jesús con gran cariño y comprensión seguía sembrando pacientemente en sus corazones la semilla del evangelio, confiando que un día fructificaría.
3 – La muerte de Jesús en la cruz y la resurrección fueron un mazazo que convirtió en escombros aquellas ambiciones soberbias de los discípulos, que sin duda empezaron a ver de otra manera muy distinta la persona y misión de Jesús.
4 – Los diez días en el cenáculo, después de la Ascensión de Jesús al cielo, pasados en oración, es decir, recordando todo lo vivido con Jesús y todo lo oído de sus labios, con más luz para empezar a entenderlo y con más apertura y docilidad para asumirlo y convertirse a ello, ayudándose unos a otros, cada cual con su punto de vista, a profundizar cada día más…fue creando en su espíritu unas disposiciones más auténticas de aceptación con un entusiasmo creciente según iban pasando los días…hasta que el Espíritu Santo vino sobre ellos con todos sus dones y los llenó de sabiduría evangélica, de fortaleza profética y de despego total a todo lo que no fuera Jesús.
5 – Antes Jesús había elegido a Pedro para una misión especial: ser la cabeza del grupo y de todos los seguidores de Jesús. Pero no lo hace sin antes hacerle un escrutinio severo con una sola pregunta, repetida tres veces: “¿Me amas más que éstos?”. No le examina de dotes oratorias ni de conocimientos teológicos ni de habilidades diplomáticas, ni de conocimiento de idiomas... ¡Sólo del amor!
APLICACIONES:
Así ha de ser toda labor evangelizadora, a base de evangelio, de lo esencial del mensaje de Jesús, preparando a los catecúmenos en pureza de intenciones creciente para hacerlos aptos a los dones del Espíritu Santo. Y cada paso ‘oficial’ (sacramentos), antes el escrutinio serio sobre las disposiciones requeridas desde el evangelio. Olvidarse de la cantidad y garantizar todo lo posible la calidad.
MATÍAS CASTAÑO
Y DE ESTA ERA DEL CAPITALISMO ¿QUÉ?
Estoy convencido de que el futuro económico de la humanidad está en asentarse sobre un sistema comunitario. Cualquier especialista en economía descubrirá mi ignorancia en la materia. Pero digo lo que honradamente pienso. El capitalismo lleva en sus entrañas el virus de su aniquilamiento. Imaginemos un mundo desarrollado en todas sus naciones. Aparte de que ello aceleraría el agotamiento de los recursos naturales, la sobreabundancia de toda clase de productos llevaría a las industrias a la ruina, por falta de mercado. Da miedo imaginar cómo reaccionarán las mayores potencias, si ven que les amenaza una total ruina.
En un sistema comunitario, la ausencia de competencia evita el amontonamiento indefinido y suicida de productos, cuya producción se puede acomodar a la capacidad de la naturaleza. En el capitalismo, cuanto más se produzca, peor; en el sistema comunitario, cuanto más se produzca (sin sobrepasar las posibilidades de la naturaleza), mejor y a más tocamos cada uno.
Hoy la suerte de la humanidad está en manos de una mezcla de capitalismo social y otra (en las altas esferas) de capitalismo liberal tirando a salvaje. Quizá en este momento de la humanidad el capitalismo con crecientes elementos sociales sea el único sistema posible, conjugando generosamente la tesis y la antítesis, para desembocar en su momento en la síntesis comunitaria internacional para el bienestar y la felicidad de todos los hombres. Pero todo puede malograrse, si no se domestica la codicia planetaria del gran capital, que ya está haciendo proyectos y presentando propuestas (no sabemos con qué grado de influencia en los gobiernos) para establecer una especie de dictadura económica internacional despiadada (ojo al AMI), que no titubeará en jugar con el bienestar de naciones y continentes enteros y con la miseria y la hambruna de masas millonarias. No olvidemos que el motor de toda la economía capitalista es el lucro contante y sonante que despierta una codicia insaciable hasta en corazones hastiados ya de sus multimillones; el gran dios Moloc, devorador de hombres, nos puede llevar a situaciones apocalípticas inimaginables que pueden desembocar en una guerra galáctica de intereses encontrados y en una miseria y ruina universales. La Aldea Global, proyecto ilusionado de un mundo solidario y feliz, puede caer bajo las garras del gran capital para ser sustituida por un comercio bestialmente sojuzgado a este dios ciego y sin entrañas. El Tribunal Penal Internacional, tan ilusionadamente acogido y saludado por la humanidad, puede ser, en manos del gran capital, convertido en un nuevo Tribunal de Orden Público a las órdenes implacables de sus intereses, ante cuyo altar serán inmolados los más nobles corazones del planeta. Maastricht puede convertirse “inocentemente” en instrumento del AMI para poner en marcha sus proyectos malditos.
Y el Reino de Dios (¡alerta, Iglesia!) que tenía que vivificar e implementar el bello proyecto de la Aldea Global, puede ser suplantado por el Reino de Moloc, por obra y gracia de sus avispados devotos capitalistas, que no se duermen ni descuidan.
MATIAS CASTAÑO
En un sistema comunitario, la ausencia de competencia evita el amontonamiento indefinido y suicida de productos, cuya producción se puede acomodar a la capacidad de la naturaleza. En el capitalismo, cuanto más se produzca, peor; en el sistema comunitario, cuanto más se produzca (sin sobrepasar las posibilidades de la naturaleza), mejor y a más tocamos cada uno.
Hoy la suerte de la humanidad está en manos de una mezcla de capitalismo social y otra (en las altas esferas) de capitalismo liberal tirando a salvaje. Quizá en este momento de la humanidad el capitalismo con crecientes elementos sociales sea el único sistema posible, conjugando generosamente la tesis y la antítesis, para desembocar en su momento en la síntesis comunitaria internacional para el bienestar y la felicidad de todos los hombres. Pero todo puede malograrse, si no se domestica la codicia planetaria del gran capital, que ya está haciendo proyectos y presentando propuestas (no sabemos con qué grado de influencia en los gobiernos) para establecer una especie de dictadura económica internacional despiadada (ojo al AMI), que no titubeará en jugar con el bienestar de naciones y continentes enteros y con la miseria y la hambruna de masas millonarias. No olvidemos que el motor de toda la economía capitalista es el lucro contante y sonante que despierta una codicia insaciable hasta en corazones hastiados ya de sus multimillones; el gran dios Moloc, devorador de hombres, nos puede llevar a situaciones apocalípticas inimaginables que pueden desembocar en una guerra galáctica de intereses encontrados y en una miseria y ruina universales. La Aldea Global, proyecto ilusionado de un mundo solidario y feliz, puede caer bajo las garras del gran capital para ser sustituida por un comercio bestialmente sojuzgado a este dios ciego y sin entrañas. El Tribunal Penal Internacional, tan ilusionadamente acogido y saludado por la humanidad, puede ser, en manos del gran capital, convertido en un nuevo Tribunal de Orden Público a las órdenes implacables de sus intereses, ante cuyo altar serán inmolados los más nobles corazones del planeta. Maastricht puede convertirse “inocentemente” en instrumento del AMI para poner en marcha sus proyectos malditos.
Y el Reino de Dios (¡alerta, Iglesia!) que tenía que vivificar e implementar el bello proyecto de la Aldea Global, puede ser suplantado por el Reino de Moloc, por obra y gracia de sus avispados devotos capitalistas, que no se duermen ni descuidan.
MATIAS CASTAÑO
domingo, 19 de agosto de 2007
¡BASTA! ¡YA ESTA BIEN!
Es muy difícil mantener las esencias religiosas, cuando se da entrada a elementos extraños, en un principio admisibles y limpios. Con el tiempo estos aspectos humanos se van enturbiando y hasta terminan suplantando a la esencia cristiana. Es el momento de decir: “¡Basta! ¡Ya está bien!”
Tenemos un ejemplo iluminador en el evangelio; tomemos el relato de Marcos (11, l5-l7). Los judíos, fieles cumplidores de las fiestas religiosas y las obligaciones que incluían, acudían de toda la nación y desde lejanas tierras al Templo de Jerusalén a ofrecer sus sacrificios y óbolos a Yahveh. No se les podía exigir que trajeran los animales para el sacrificio desde sus hogares tan distantes; se les facilitaba el cumplimiento de sus deberes, vendiéndoselos junto al templo y lo mismo cambiándoles las monedas extranjeras por las judías, únicas que se admitían en los óbolos a entregar. Hasta aquí todo era limpio y plausible. Pero con el tiempo la codicia humana iba enturbiando tan limpio origen progresivamente. Ante esto, reacciona Jesús y un día “entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y se puso a enseñar: ¿No está escrito que mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Vosotros, sin embargo, la habéis convertido en una cueva de ladrones”. ¿Cuántos siglos tendrán que pasar y a qué extremos de degradación habrá que llegar para que la Iglesia siga el ejemplo de Jesús? Veamos algunos casos.
PRIMERAS COMUNIONES: Día de alegría en la familia. Legítimo que se solemnice y se celebre. Y que se saquen fotos para tener un recuerdo de acto tan entrañablemente cristiano y familiar. Y que haya una comida especial. Y que se invite a familiares y amigos. Y que se estrene un vestido. Y que…y que…Pero ya se ha pasado la raya. Ya pesan más en los niños la fiesta social y los vestidos excéntricos y los regalos numerosos y toda la parafernalia con que se ha envuelto el hecho religioso. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
BAUTIZOS: Plausible el ardiente deseo de unos padres evangelizados y con unas actitudes y vida auténticamente cristianas de que sus hijos reciban el bautismo desde su nacimiento; ellos garantizaban con su testimonio personal y con su enseñanza una educación cristiana profunda para su niño. Hasta aquí todo limpio y laudable. Pero hoy ya los padres no pueden garantizar nada, pues ellos no están evangelizados ni viven una vida cristiana auténtica. Ni la comunidad cristiana, inexistente, podrá suplir el fallo familiar. Tampoco el niño es capaz de evangelización ni conversión. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
EUCARISTIAS: La Eucaristía es el sacramento del amor, instituido por Cristo para renovar, fortalecer y madurar la opción por el amor hecha en el bautismo y que tiene como fruto inmediato el nacimiento de comunidades fraternales. Hoy la misa, en el mejor de los casos, es un acto piadoso de devoción personal; para muchos, un acto que pertenece a la sociología cultural religiosa. Y que nos prestamos a emplearla como salsa para todos los guisos, por muy lejanos que queden de su objetivo real. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
SACERDOCIO: La convocatoria y la formación para el sacerdocio son hoy muy deficitarias. Cientos de miles de comunidades, continentes enteros en extrema necesidad espiritual por la escasez angustiosa de sacerdotes que ya no volverá a remediarse, si seguimos con los mismos procedimientos de reclutamiento vocacional. Pastores muy adoctrinados, pero en muy gran parte sin evangelizar e incapaces, por ello, de evangelizar a los demás; porque la formación impartida es deficitaria y desviada. ¿Seguiremos tozudamente intentando someter al Espíritu Santo a nuestros planes mezquinos y miopes? ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
MATIAS CASTAÑO
Tenemos un ejemplo iluminador en el evangelio; tomemos el relato de Marcos (11, l5-l7). Los judíos, fieles cumplidores de las fiestas religiosas y las obligaciones que incluían, acudían de toda la nación y desde lejanas tierras al Templo de Jerusalén a ofrecer sus sacrificios y óbolos a Yahveh. No se les podía exigir que trajeran los animales para el sacrificio desde sus hogares tan distantes; se les facilitaba el cumplimiento de sus deberes, vendiéndoselos junto al templo y lo mismo cambiándoles las monedas extranjeras por las judías, únicas que se admitían en los óbolos a entregar. Hasta aquí todo era limpio y plausible. Pero con el tiempo la codicia humana iba enturbiando tan limpio origen progresivamente. Ante esto, reacciona Jesús y un día “entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y se puso a enseñar: ¿No está escrito que mi casa será casa de oración para todos los pueblos? Vosotros, sin embargo, la habéis convertido en una cueva de ladrones”. ¿Cuántos siglos tendrán que pasar y a qué extremos de degradación habrá que llegar para que la Iglesia siga el ejemplo de Jesús? Veamos algunos casos.
PRIMERAS COMUNIONES: Día de alegría en la familia. Legítimo que se solemnice y se celebre. Y que se saquen fotos para tener un recuerdo de acto tan entrañablemente cristiano y familiar. Y que haya una comida especial. Y que se invite a familiares y amigos. Y que se estrene un vestido. Y que…y que…Pero ya se ha pasado la raya. Ya pesan más en los niños la fiesta social y los vestidos excéntricos y los regalos numerosos y toda la parafernalia con que se ha envuelto el hecho religioso. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
BAUTIZOS: Plausible el ardiente deseo de unos padres evangelizados y con unas actitudes y vida auténticamente cristianas de que sus hijos reciban el bautismo desde su nacimiento; ellos garantizaban con su testimonio personal y con su enseñanza una educación cristiana profunda para su niño. Hasta aquí todo limpio y laudable. Pero hoy ya los padres no pueden garantizar nada, pues ellos no están evangelizados ni viven una vida cristiana auténtica. Ni la comunidad cristiana, inexistente, podrá suplir el fallo familiar. Tampoco el niño es capaz de evangelización ni conversión. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
EUCARISTIAS: La Eucaristía es el sacramento del amor, instituido por Cristo para renovar, fortalecer y madurar la opción por el amor hecha en el bautismo y que tiene como fruto inmediato el nacimiento de comunidades fraternales. Hoy la misa, en el mejor de los casos, es un acto piadoso de devoción personal; para muchos, un acto que pertenece a la sociología cultural religiosa. Y que nos prestamos a emplearla como salsa para todos los guisos, por muy lejanos que queden de su objetivo real. ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
SACERDOCIO: La convocatoria y la formación para el sacerdocio son hoy muy deficitarias. Cientos de miles de comunidades, continentes enteros en extrema necesidad espiritual por la escasez angustiosa de sacerdotes que ya no volverá a remediarse, si seguimos con los mismos procedimientos de reclutamiento vocacional. Pastores muy adoctrinados, pero en muy gran parte sin evangelizar e incapaces, por ello, de evangelizar a los demás; porque la formación impartida es deficitaria y desviada. ¿Seguiremos tozudamente intentando someter al Espíritu Santo a nuestros planes mezquinos y miopes? ¡Ya está bien! ¿Basta ya?
MATIAS CASTAÑO
sábado, 18 de agosto de 2007
EL SECRETISMO DEL VATICANO
Es desconcertante el secretismo tan severo que envuelve la vida interna del Vaticano, centro de la Cristiandad. El Vaticano tiene un doble aspecto: Es un Estado y, a la vez, la Sede del Vicario de Cristo; los dos, en cuanto a exigencia testimonial, son inseparables. El Vicario de Cristo, con todos los colaboradores y organismos que orientan, sostienen, protegen y controlan todo el movimiento cristiano en dirección a la construcción del Reino, debe ser un potente foco límpido de luz y de fuerza humano-sobrenaturales a la vista de todos. ¿A quiénes con más propiedad podría Jesús dirigir aquello de “brille vuestra luz ante los hombres para que glorifiquen al Padre del cielo”? A Jesús repugnaba el secretismo: “Lo que se ha dicho al oído, se publicará desde las terrazas”; así pudo responder al astuto Anás, cuando le interrogaba sobre secretas consignas: “Yo siempre he hablado en público; puedes preguntar a quien quieras…”
“¡Ah! Pero una cosa es la Santa Sede y otra el Estado Vaticano”. Efectivamente. Y ello le obliga a ser el Estado-Modelo para todos los Estados del mundo, que buena falta les hace. Y hoy cada vez se están exigiendo con más fuerza a todos los Estados luz y taquígrafos, escarmentados de tantos atropellos y abusos como se esconden siempre tras el secretismo.
Actualmente sólo las sectas tenebrosas, las mafias, las dictaduras y las actividades inconfesables (por criminales y abusivas) de las democracias en sus cloacas del espionaje son las que imponen ese secretismo ya por sí tan sospechoso de criminalidad. Por eso es inexplicable esta actitud inveterada del Vaticano. La Santa Sede que ha copiado las diversas formas de gobierno de la sociedad civil, se ha estancado en la peor, el régimen absolutista que conlleva la censura y el secretismo, porque el poder absoluto, se decía, “sólo tiene que dar cuenta a Dios”. El Papa sabe además que éste es el obstáculo insalvable para lograr la tan ansiada unión de todas las Iglesias cristianas, obstáculo artificial, porque no responde realmente a la intención de Cristo; en la Iglesia Apostólica nunca se ejerció el poder absoluto, que no pegaba con las instrucciones del Señor. Absolutismo y secretismo que llega hasta ordenar la prohibición de seguir escribiendo a un jesuíta español, eminente publicista, por haber acogido el rumor de que el Papa estaba aquejado de cáncer; secretismo en grado ya patológico.
Por eso, las explicaciones vaticanas ante sucesos cargados de sospechas como la muerte sorprendente de Juan Pablo I o el triple crimen del guardia suízo, no logran aquietar a la gente, pues se da la impresión de que los que investigan son jueces y, a la vez, partes interesadas. Quizá el nuevo Tribunal Penal Internacional ayude (u obligue) a la Santa Sede a demostrar su absoluta honestidad en todo momento problemático, como deseamos fervientemente todos los creyentes.
Por favor, que el Vaticano, tanto por ser la Sede del Papa como por ser un Estado libre e independiente, sea el primero en exigirse luz y taquígrafos con plena transparencia, pues no debe haber nada que ocultar y, si lo hay, apresurarse a remediarlo. Sólo así tendrá fuerza moral para predicarlo a todos los Estados de la tierra y a gozar de la credibilidad necesaria para su eficacia pastoral. Lo contrario será siempre sospechoso y criminal y fortalecerá tanta basura como se oculta en tantos Estados.
MATIAS CASTAÑO
“¡Ah! Pero una cosa es la Santa Sede y otra el Estado Vaticano”. Efectivamente. Y ello le obliga a ser el Estado-Modelo para todos los Estados del mundo, que buena falta les hace. Y hoy cada vez se están exigiendo con más fuerza a todos los Estados luz y taquígrafos, escarmentados de tantos atropellos y abusos como se esconden siempre tras el secretismo.
Actualmente sólo las sectas tenebrosas, las mafias, las dictaduras y las actividades inconfesables (por criminales y abusivas) de las democracias en sus cloacas del espionaje son las que imponen ese secretismo ya por sí tan sospechoso de criminalidad. Por eso es inexplicable esta actitud inveterada del Vaticano. La Santa Sede que ha copiado las diversas formas de gobierno de la sociedad civil, se ha estancado en la peor, el régimen absolutista que conlleva la censura y el secretismo, porque el poder absoluto, se decía, “sólo tiene que dar cuenta a Dios”. El Papa sabe además que éste es el obstáculo insalvable para lograr la tan ansiada unión de todas las Iglesias cristianas, obstáculo artificial, porque no responde realmente a la intención de Cristo; en la Iglesia Apostólica nunca se ejerció el poder absoluto, que no pegaba con las instrucciones del Señor. Absolutismo y secretismo que llega hasta ordenar la prohibición de seguir escribiendo a un jesuíta español, eminente publicista, por haber acogido el rumor de que el Papa estaba aquejado de cáncer; secretismo en grado ya patológico.
Por eso, las explicaciones vaticanas ante sucesos cargados de sospechas como la muerte sorprendente de Juan Pablo I o el triple crimen del guardia suízo, no logran aquietar a la gente, pues se da la impresión de que los que investigan son jueces y, a la vez, partes interesadas. Quizá el nuevo Tribunal Penal Internacional ayude (u obligue) a la Santa Sede a demostrar su absoluta honestidad en todo momento problemático, como deseamos fervientemente todos los creyentes.
Por favor, que el Vaticano, tanto por ser la Sede del Papa como por ser un Estado libre e independiente, sea el primero en exigirse luz y taquígrafos con plena transparencia, pues no debe haber nada que ocultar y, si lo hay, apresurarse a remediarlo. Sólo así tendrá fuerza moral para predicarlo a todos los Estados de la tierra y a gozar de la credibilidad necesaria para su eficacia pastoral. Lo contrario será siempre sospechoso y criminal y fortalecerá tanta basura como se oculta en tantos Estados.
MATIAS CASTAÑO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)